Plantas y barro del río Paraná ayudarían a eliminar contaminantes tóxicos

Así lo demostró un grupo de investigadores del CONICET, quienes lograron la extracción total de metales en agua en tan solo siete días.

Si bien la naturaleza se encuentra en un profundo deterioro, podría ser portadora de su propia “cura”. Un grupo de investigadores del CONICET trabajó en la caracterización de procesos de biorremediación de metales pesados y contaminantes emergentes mediante el empleo de materiales o desechos, que se encuentran de forma abundante en la naturaleza o que se generan en grandes cantidades.

El objetivo de esta investigación fue evaluar el potencial que posee el ecosistema natural que rodea al río Paraná, como las plantas vasculares de flotación libre que viven en los humedales, para cumplir funciones de depuración de contaminantes -proceso que se denomina fitorremediación- y trasladar este conocimiento al diseño de sistemas de tratamiento de efluentes industriales sustentables, donde pueda mimetizarse un ecosistema artificial que incluya estas especies vegetales con un fin depurativo puntual.

Trabajo de campo

El grupo investigadores decidió recolectar las especies que más abundan en la costa del Paraná, como jacintos de agua, helechos y lentejas de agua. En principio, evaluaron qué tipo de plantas eran capaces de crecer en condiciones de invernadero con un mínimo requerimiento nutricional, de modo de poder contar con material vegetal suficiente para el trabajo experimental. Tras la evaluación del grado de duplicación de la biomasa y de parámetros fisiológicos visibles relacionados con la coloración de las hojas y su turgencia, continuaron trabajando con la especie Salvinia biloba.

Para los ensayos de fitorremediación se inclinaron a la problemática de acumulación de metales pesados en el ambiente, como el cobre, el plomo y el cromo.

La reacción de las plantas

Las especies seleccionadas respondieron “satisfactoriamente” en la remediación del metal y así se logró que la extracción de este se diera en tan solo siete días.

“En función de los resultados, demostramos que la eficiencia en la remoción de plomo en muestras de agua contaminadas artificialmente con concentraciones hasta 100 veces superiores a los máximos exigibles por la legislación vigente fue superior al 90% en tan sólo 24 horas”, detallaron los investigadores del CONICET.

Más información: www.conicet.gov.ar