Las bacterias doblemente beneficiosas

Mediante el uso de cepas, una empresa estadounidense logró limpiar aguas negras y generar energía eléctrica al mismo tiempo.

agua limpia bacteria

Cambrian Innovation es una empresa que se dedica a la búsqueda de la sustentatibilidad de los tratamientos de aguas negras, y ha puesto a prueba bacterias que tienen la capacidad de limpiar el agua mientras generan energía eléctrica. Estas son conocidas como celdas de combustible biológicas, y, actualmente, se conocen varias de este tipo, pero siempre se ha presentado el mismo problema: escalar su capacidad para ese doble beneficio.

La pruebas se realizan en el Centro de Guerra Naval de Maryland, Estados Unidos, y se espera que se puedan tratar más de 2.250 litros de agua al día, lo que sería suficiente para satisfacer las necesidades de 15 personas, aproximadamente. Según los primeros estudios, las bacterias también generarían suficiente energía para alimentar todo el proceso y, aún así, sobraría un poco para ser almacenada.

Esta propuesta recibió el nombre de BioVolt y hace uso de cepas de Geobacter -bacterias anaeróbicas que tienen capacidades que las hacen útiles en biorremediación- y de otro microbio llamado Shewanella Oneidensis. Su principal virtud es que las pruebas de laboratorio han determinado que sería viable aplicarlas en centros de tratamientos a gran escala.

A diferencia de las bacterias que actualmente se emplean en los centros de tratamiento de aguas, que al final tienen que ser eliminadas mediante procesos químicos y térmicos que utilizan una gran cantidad de energía, las celdas de combustible biológicas no se reproducen tan rápido y su eliminación se puede realizar con la energía generada, ocasionando grandes ahorros que supondrían la sustentabilidad del procedimiento.

 

Con sello argentino

En la sede de Santa Bárbara de la Universidad de California (UCSB), Estados Unidos, un grupo de investigadores liderado por Guillermo Bazán -un científico mendocino y el director del Centro de Polímeros y Sólidos Orgánicos de la UCSB-, hicieron un desarrollo similar al BioVolt: lograron manipular químicamente algunos microorganismos para que produzcan electricidad, insertando una molécula modificada -llamada DFSO+, que contiene un átomo de hierro- en la bacteria Shewanella Oneidensis. La interacción logra que la bacteria produzca electricidad por semanas, gracias al átomo de hierro. Aunque por el momento no va a lograr abastecer un “aparato grande”, se puede utilizar, en un corto plazo, para ayudar a limpiar el agua en las plantas de tratamiento.

equipo de guillermo bazan

Guillermo Bazán (derecha) con su equipo.

 

www.cambrianinnovation.com