La naranja supondría el fin de la era del plástico

Además de sustituirlo, este biomaterial, sería una oportunidad para crear más empleos y revalorizar esa fruta.

naranjas peladas

Una estudiante de la Facultad de Economía del Instituto Tecnológico de Monterrey, México, ideó un proyecto que tiene como objetivo sustituir el plástico por un biomaterial obtenido a partir de cáscaras y bagazo de naranjas. El estudio contó con el apoyo de investigadores en biotecnología, con los que se logró obtener en el laboratorio el material derivado de la fruta.

“Nuestro material tiene un sinfín de aplicaciones, tanto textiles como para la industria de productos de envase y embalaje”, expresó Giselle Mendoza Rocha, la estudiante que lidera el proyecto.

Entre esas aplicaciones de este biomaterial, también se destaca el potencial para ser utilizado en el campo de la medicina, ya que podría ser clave en el tratamiento de personas que han sufrido lesiones en la piel. “Uno de los aspectos más interesantes es que puede servir para el tratamiento de heridas y quemaduras, con lo que también se estaría revolucionando esa industria, en la que sólo usan materiales sintéticos que causan molestia en los pacientes heridos”.

La materia prima no sería difícil de conseguir, ya que en la industria se aprovecha apenas entre el 45 y el 60 por ciento de la naranja, y los desechos pueden llegar a causar hasta problemas de salud. “Cuando los residuos orgánicos se acumulan, generan gases que generan enfermedades respiratorias en las comunidades que están cerca de empresas jugueras”. Así, se podrían reducir las casi 800 mil millones de toneladas de basura plástica que se producen anualmente en todo el mundo.

Por otra parte, los creadores están preparándose para replicar el prototipo de laboratorio a nivel industrial con una planta piloto y hacer un convenio con un cliente que requiera una producción grande. Asimismo, creen que empezarán el próximo año con esta visión en desarrollo, por medio de alianzas con empresarios del plástico.


IQ Data

De llegarse a concretar el proyecto, sería una ventana de oportunidad para crear más empleos y revalorizar la naranja. “Seguramente, según Giselle Mendoza Rocha, la estudiante que lidera el proyecto, los agricultores podrían vender esa fruta a un precio mayor”

 

También serviría para la preservación y restauración de documentos históricos -aunque aún no se ha desarrollado en el laboratorio, es completamente viable-. El biopolímero, dado que es flexible y transparente, podría producirse en forma de resina protectora de material bibliográfico.