Equipamiento para el bombeo de ácido sulfúrico

Generalmente se obtiene a partir de dióxido de azufre, por oxidación con óxidos de nitrógeno en disolución acuosa. Normalmente después se llevan a cabo procesos para conseguir una mayor concentración del ácido. Es soluble en todas las proporciones en agua, produciendo una gran cantidad de calor. El ácido sulfúrico es capaz de disolver grandes cantidades de trióxido de azufre (SO3), esta disolución de SO3 en H2SO4 se denomina “oleum” o “ácido sulfúrico fumante” y se utiliza principalmente en los procesos de sulfonación. Cuando estas soluciones se mezclan con agua, el oxido se combina con esta, formando más ácido sulfúrico.

El bombeo de ácido sulfúrico se convierte en una aplicación extremadamente riesgosa para las personas y exigente para el equipo debido a las características del producto.

El uso de Bombas Neumáticas de Doble Diafragma es una solución segura, confiable y económica teniendo en cuenta su hermeticidad y la amplia variedad de materiales disponibles.

En líneas generales, los materiales plásticos como el polipropileno resisten el ácido en concentraciones medias y bajas, pero son atacados al trabajar con altas concentraciones. Asimismo disminuyen considerablemente su resistencia cuando el producto está caliente.

Una bomba de fundición gris es la primera opción para manejar ácido sulfúrico puro (98%), tomando algunas precauciones: Nunca debe lavarse la bomba con agua.

En lo posible el equipo debe quedar siempre lleno de ácido.

La bomba debe protegerse exteriormente con un recubrimiento epoxídico o similar a fin de disminuir la corrosión debida al medio ambiente ácido.

Queda la opción de utilizar una bomba con carcaza de PTFE. Esto es recomendable cuando la concentración del ácido se encuentre entre 75% y 98%, o bien cuando la misma pudiera variar durante el servicio, pasando de concentrado a diluido.

Nota completa: Revista Ingeniería Química, edición 177. Pág. 14