En Australia van a reciclar el café para pavimentar carreteras

Ingenieros de la Universidad Tecnológica de Swinburne, desarrollaron un método para reutilizar 3 mil toneladas de desperdicios anuales para producir pavimento ecológico.

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A pesar de su gusto agradable y de ser saludable, el café es uno de los principales contaminantes del planeta. Se calcula que cada taza de café preparada con las máquinas que usan cápsulas, emiten 82 gramos de dióxido de carbono y un residuo de aluminio no reciclable. Esto, a largo plazo, puede provocar un impacto ecológico que requiere atención por parte de los consumidores y, sobre todo, de los productores.

Ahora bien, en el 2012, un equipo del Jardín Botánico Real del Reino Unido realizó una predicción en la que detallaron que para 2080 el café estará al borde de la extinción por la reducción entre el 85 por ciento y el 99,7 por ciento de la tierra fértil apta para su cultivo, debido al calentamiento global y encontró un modo de reutilizarlo y evitando la contaminación que produce  su proceso de degradación.

Al ver esta situación, un equipo de ingenieros de la Universidad Tecnológica de Swinburne, en Australia, se les ocurrió que podían reutilizar las más de 3 mil toneladas de desperdicios anuales de café para convertirlos en pavimento ecológico. El proyecto fue liderado por Arul Arulrajah, y contó con la colaboración de científicos de China y Tailandia.

El equipo descubrió que unir materiales reciclados -como ladrillo en polvo o vidrio- y concreto, puede ser una fusión que apoye la construcción de pavimento. Fue por esto que Arulrajah decidió darle una oportunidad ecológica al café como material de ingeniería. Para lograrlo, los investigadores recolectaron los residuos de las cafeterías locales, los secaron durante cinco días a 50°C y los tamizaron para deshacer los grumos. Después, mezclaron la materia resultante de este proceso con escoria -el desecho sobrante que se genera en la fabricación de acero-.

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En el siguiente paso, combinaron un 70 por ciento de café y un 30 por ciento de escoria, con una solución alcalina líquida. Luego, comprimieron esta mezcla en bloques cilíndricos. El resultado fue un material lo suficientemente fuerte para ser utilizado como ser la base que se encuentra bajo la superficie de las carreteras.

“Las cafeterías en las que recopilamos los posos generan en promedio unos 150 kg de residuos a la semana”, señala Arulrajah. “Estimamos que los posos de café de los bares de Melbourne se podrían utilizar para construir 5 km de carreteras al año. Esto reduciría los vertederos y la demanda de materiales de la cantera virgen”.

www.swinburne.edu.au