Las cáscaras de fruta revolucionan la industria de los plásticos

Se trata de un proyecto que busca reducir la contaminación a través de la creación de películas biodegradables.

Con la finalidad de aprovechar los desperdicios de la industria procesadora de alimentos, investigadores del Instituto Tecnológico de Monterrey, en México, utilizaron las cáscaras de frutas para explotar sus componentes y producir películas biodegradables, un material que podría sustituir a los plásticos sintéticos y reducir la contaminación en el medio ambiente.

La motivación para desarrollar este biomaterial que pudiera sustituir a los plásticos sintéticos, fue la contaminación y el gasto que representan los residuos de fruta para la industria de alimentos. “Hay desechos que se pueden reutilizar, que tienen polímeros que se pueden usar para crear películas biodegradables”, aseguró Hugo Mujica Paz, investigador del Tecnológico de Monterrey.

Para la creación del biomaterial, los científicos crearon un proceso simplificado y ecológico, que permite que los compuestos activos antimicrobianos y antioxidantes -presentes naturalmente en la cáscara de las frutas- permanezcan en las películas biodegradables adjudicándose esas propiedades que, en otros polímeros deben ser añadidos de fuentes externas.

“A nosotros nos interesa recuperar, además del biopolímero, otros componentes de la cáscara. Entonces, eliminamos el uso de etanol, extraemos más componentes que están en la cáscara”, subrayó el investigador.

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El biomaterial es flexible y transparente. El color y aroma depende de la materia prima con el que fue elaborado. Los investigadores han desarrollado las películas a partir de cáscaras de manzana, plátano, mango, naranja, toronja, limón, mandarina. Recientemente, experimentan con las cáscaras de uva.

Con relación a los posibles usos del biomaterial, Mujica dijo que éste “tiene aplicaciones principalmente en productos secos que tengan baja humedad o en productos que se quieran mantener en congelación, pues hemos visto que se adaptan muy bien a temperaturas bajas, conservan su flexibilidad y no son quebradizas”. El siguiente paso para este proyecto es pasar de un piloto a una etapa industrial.

Este proyecto fue presentado en el Congreso de Investigación y Desarrollo 2018, que organiza el Tecnológico de Monterrey, como una de las iniciativas que buscan transformar México.

Más información: www.tec.mx