Carbón de coco, un aliado del planeta y del medio ambiente

Investigadores colombianos optimizaron su uso mejorando su eficacia para descontaminar las fuentes de agua, y también el aire, de fenoles e hidrocarburos.

En los últimos años, se han venido realizando investigaciones para encontrar nuevos elementos capaces de retirar metales pesados, gases, toxinas y demás residuos contaminantes, del medioambiente. Los que más han entrado en escena son los que hasta hace poco eran considerados como “desechos”, tales como los posos de café, el bagazo de la caña de azúcar o las cáscaras de cítricos.

Ahora, en la Universidad Nacional de Colombia, están utilizando las cortezas de coco para obtener carbón activado, un sólido poroso cuya elevada capacidad de adsorción y remoción, lo reviste de capacidades purificadoras. Este estudio lo está llevando a cabo la investigadora Ana María Carvajal, quien probó la eficacia del elemento en compuestos con gran potencial contaminante, como el ácido pírico -usado en la fabricación de explosivos- y el 4-nitrofenol -generado en procesos químicos como el fraccionamiento del petróleo, la producción de caucho, pinturas y plásticos, y el tratamiento de la madera y la pulpa de papel-.

Lo resultados de estas pruebas arrojaron como resultado que las carbonizaciones incrementaron la capacidad de adsorción del carbón activado entre el 10 y 25 por ciento, mientras que en los hidrocarburos volátiles fueron de entre el 23 y el 44 por ciento.

El proceso de transformación

Para convertir el coco en carbón, la investigadora lo sometió a un proceso de activación. Esto es, pasar el material por una corriente de nitrógeno a una temperatura de entre 400 y 900°C, o de dióxido de carbono, para generar la porosidad.

“Este tipo de sólido consta de estructuras grafénicas, es decir, anillos aromáticos puestos en capas. En los bordes de cada capa, se ubican compuestos nitrogenados y oxigenados, que modifican la química superficial del carbón activado y las capas de estructuras grafénicas generan la porosidad”, detalló la investigadora.

Por otro lado, para aumentar la capacidad de adsorción del carbón de coco, se realizaron modificaciones a la superficie del material. La primera consistió en impregnarlo con una solución concentrada de ácido nítrico, para incrementar la cantidad de oxígeno. Luego, utilizó ácido fosfórico para desarrollar cadenas de polifosfato en la superficie.

Ver también:
El purificador de agua que funciona con energía solar
En Argentina, buscan potabilizar el agua mediante el uso de desechos
Plantas y barro del río Paraná ayudarían a eliminar contaminantes tóxicos

 

Más información: www.unal.edu.co