Bagazo de caña de azúcar o el nacimiento de un nuevo purificador

Mediante la adición de nanopartículas de plata, este residuo agrícola se transforma en un filtro de carbón activo. Ya se han realizado pruebas para descontaminar el aire en los túneles de Shangai, en China.

Investigadores brasileños del Centro Nacional de Pesquisas en Energia y Materiales (CNPEM), convirtieron el bagazo de la caña de azúcar en un poderoso filtro de carbón activo al agregarle nanopartículas de plata. De esta manera, pueden aprovechar las 222 mil toneladas de este residuo agrícola que dejó la última cosecha.

El material desarrollado puede ser utilizado para tratar el agua en las empresas de saneamiento o purificar el aire contaminado por los gases emitidos por los vehículos. Además, le da un nuevo uso a un abundante residuo agrícola de Brasil, ya que es el mayor productor mundial de caña de azúcar.

“Este residuo sirve como materia prima para producir un material avanzado con elevadas propiedades antibacterianas cuando se la asocia a las nanopartículas de plata. Se trata, por lo tanto, de un excelente material para la descontaminación ambiental”, afirmó Diego Martínez, uno de los coordinadores del proyecto.

El proyecto tuvo origen ante la demanda de una empresa de generación eléctrica que utiliza el bagazo de la caña de azúcar como fuente térmica y que dejaba como restante, producto de la quema del vegetal, un nuevo residuo rico en carbono y propicio para la producción de carbono activo.

PUESTA EN PRÁCTICA

Actualmente, el material es utilizado para descontaminar el aire en los túneles de la ciudad de Shangai gracias a un acuerdo de cooperación con China.

“Los chinos lo usan en túneles en los que hay grandes embotellamientos y en el que los autos permanecen mucho tiempo emitiendo gases tóxicos. Ese aire es tratado para minimizar los daños para los conductores”, señaló Mathias Strauss, otro de los investigadores que participa en esta iniciativa.

Los investigadores brasileños calculan que el proyecto ya tiene la madurez suficiente como para permitir que el producto esté disponible en el mercado en un plazo de entre cinco y diez años.

Brasil utiliza grandes volúmenes de carbono activo, en su mayoría importado y fabricado a partir de madera, huesos de animales o cáscara de coco, como filtro en plantas de tratamiento de agua.

“Es una alternativa económicamente viable, hasta un 20 por ciento más barata que el actualmente importado por Brasil y con la misma eficacia en comparación con productos ya existentes en el mercado”, indicaron desde el CNPEM.

Ver también:
La torre purificadora que convierte la polución en joyas
Soja para un filtro de aire más eficaz

Más información: www.cnpem.br