¿Cómo acondicionar las cañas para ser usadas como Construcción Sustentable?

Un grupo de docentes y alumnos de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, ha llevado a cabo un proyecto de investigación por un período de dos años cuyo objeto ha sido el estudio del acondicionamiento previo de una especie de cañas denominadas Tacuara (Phyllostachys aurea) y Castilla (Arundo donax).

Existiendo en el territorio de la provincia de Buenos Aires regiones donde las exóticas cañas de Tacuara  y de Castilla crecen espontánea e invasivamente, surge la posibilidad del aprovechamiento estructural de las mismas en un innovador método de construcción sustentable, permitiendo además el control y el resurgimiento de la vegetación nativa.

En tal sentido las cañas deben ser acondicionadas previamente para prevenir la acción degradativa de microorganismos e insectos xilófagos, e impedir modificaciones en las características estructurales de las mismas. Por otra parte, muchos de los hongos que proliferan en estos materiales  pueden determinar un riesgo para la salud del hombre.

El objetivo del proyecto de investigación ha sido recopilar y analizar las distintas experiencias de acondicionamiento que se conocen sobre las cañas de Bambú y Guaduas, en particular, el uso de compuestos de boro como agente aséptico e ignífugo[1] y extrapolarlo a las cañas de Tacuara y de Castilla, con el fin de utilizarlas en proyectos de construcción sustentable.

Luego del análisis del estado de arte sobre el estudio de las cañas y de la determinación de las líneas de investigación llevadas a cabo durante el primer año del proyecto, se realizaron dos series de ensayos microbiológicos en laboratorio.[2] El primer análisis,  consistió en el recuento de los hongos desarrollados en distintas  muestras de  cañas,  que fueron sometidas a  tratamiento con distintos productos del boro. El objetivo de este ensayo preliminar era establecer las virtudes antimicóticas de los compuestos borados empleados en las cañas de estudio, teniendo en cuenta que la bibliografía plantea, particularmente, el uso del ácido bórico como agente antiséptico.

Para ello, inicialmente se prepararon 15 series de 3 muestras cada una. Dichas muestras consistían en trozos de cañas de aproximadamente 3 centímetros de longitud. Cada serie fue sometida a  tratamiento con un compuesto del boro, a determinada concentración y durante un  intervalo de tiempo establecido y depositada en frascos estériles, posterior secado, para su conservación y transporte. Cabe destacar que una serie no recibió tratamiento, para ser utilizada como ensayo blanco. La identificación de las muestras se detalla a continuación: 1a (3) 1% bórico/ 1% borax; 2a(3) 2% bórico/2% borax; 3a (3) octoborato 2%; 4a (3) octoborato 4%; 5a (3) 3% bórico/3% borax; 6a (3) octoborato 6%; 7a (3) octoborato 14%; 1b (3) 1% bórico/ 1% borax; 2b(3) 2% bórico/2% borax; 3b (3) octoborato 2%; 4b (3) octoborato 4%; 5b (3) 3% bórico/3% borax; 6b (3) octoborato 6%; 7b (3) octoborato 14% y 0 (3), blanco sin tratamiento . (3): 3 cañas; “a”: 5 días de tratamiento y “b”: 7 días de tratamiento.

Una vez transportadas al Laboratorio2, se realizó el  recuento de Hongos y levaduras a cada una de las muestras[3]. Según los resultados obtenidos, las series de muestras tratadas con octoborato al 14% eran las que menor cantidad de hongos y levaduras presentaban. A partir del análisis de estos resultados  podríamos destacar al octoborato al 14% como el tratamiento antimicótico de elección, en comparación con los otros productos y/o concentraciones utilizadas. Sin embargo, contrariamente a lo esperado, la muestra sin tratamiento fue la que menor cantidad de hongos presentó.

Considerando la  influencia de  la humedad en el desarrollo de los agentes micológicos, podríamos reconocer a este factor como determinante de resultados falsos positivos en las muestras tratadas, ya que asumimos que el procedimiento de secado de  las mismas no ha sido eficiente. Contrario a esto, la muestra blanco se encontraba seca, condición inapropiada para el crecimiento que justifica el bajo desarrollo de los hongos.

El primer análisis consistió en el recuento de los hongos desarrollados en distintas muestras de cañas que fueron sometidas a tratamiento con distintos productos del boro.

Con el objetivo de comprobar la influencia de la humedad en los resultados obtenidos en el ensayo preliminar, se realizó un segundo análisis  en el laboratorio2. Se trabajó con dos series de muestras blanco y dos series tratadas con Octoborato 14%. Una serie de cada grupo se mantuvo húmeda y otra seca.

Se prepararon 4 series de tres muestras cada una, con los rótulos: “1H-Blanco sin tratamiento conformada por 3 envases; 1S-blanco sin tratamiento, conformada por 3 envases; 2H-Octoborato 14%, conformada por 3 envases y 2S-Octoborato 14%” conformada por 3 envases. “H” húmeda y “S” seca. Una vez cumplimentados los 7 días de tratamiento, observamos, según lo esperado, que el crecimiento de hongos fue mayor en las muestras no tratadas y en las muestras húmedas, corroborando  la eficacia del tratamiento con octoborato 14% en referencia a la acción antimicótica y la  influencia positiva de la humedad en los resultados de los recuentos.

 

Este segundo análisis en el laboratorio2 también se proponía la identificación de los hongos  más representativos hasta especie[4]. Los resultados de la tipificación señalan un crecimiento representativo de cuatro géneros diferentes en las muestras sin tratamiento, a detallar: Ulocladium, Penicillium, Cladosporum, Fusarium. Tres de los cuales han podido ser identificados hasta especie, a detallar: Ulocladium chartum, Penicillium implicatum, Cladosporum sphaerospermum, mientras que en la muestra tratada se identificó al hongo Acremonium strictum.  La mayoría de estos géneros son hongos filamentosos, saprófitos, de distribución universal en suelos y en asociación a las plantas, fitopatógenos  y alérgenos. Algunos pueden provocar patología al hombre.

 

Considerando que se  realizó la tipificación de los géneros y/o especies de los hongos de mayor desarrollo, se puede sugerir que el Octoborato 14% puede inhibir el desarrollo de varias  especies de hongos.  Sin embargo, un hongo identificado como: Acremonium strictum, cuyo crecimiento no era significativo en las muestras sin tratar, tal vez por una suerte de competencias bióticas, adquiere representatividad en las muestras tratadas.

 

En segundo lugar, se realizó el ensayo ignífugo de las cañas en Laboratorio[5] de acuerdo al Índice de Propagación de Llama. Se analizaron dos muestras de cañas, una sin tratamiento y otra con  tratamiento de Octoborato al 14%. De acuerdo a la metodología empleada[6], la muestra sin tratamiento presentó un índice de propagación de llama de 238, 48; lo cual clasifica al material, como R5: “Material de elevada propagación de llama”, mientras que la muestra tratada presentó un índice de propagación de llama de 112,04; lo cual clasifica al material, como R4: “Material de mediana propagación de llama”, reduciendo el valor  inicial en un 53% dicho índice.

 

Conclusiones

A partir de este trabajo podemos concluir que el tratamiento  de las cañas con Octoborato 14%, durante siete días, puede considerarse un método  aceptable para el acondicionamiento de las cañas para ser utilizadas en la construcción sustentable. Destacamos la cualidad antiséptica del tratamiento con Octoborato 14%  por disminuir  la cantidad y variedad de hongos que proliferan en ellas y su capacidad como agente ignífugo. No obstante, es necesario continuar la investigación en una población mayor de estudio para confirmarlo como  método de elección.


REFERENCIAS

[1]La real academia española define: ignífugo, ga.(Del lat. ignis, fuego, y –fugo).adj. Que protege contra el fuego. En el contexto de la llamada Teoría de la extinción de incendios, la adición de  inhibidores químicos a los materiales combustibles es un método que mejora  su comportamiento ante el fuego, dificultando su ignición o impidiéndola en  forma completa si el fuego es pequeño. Fuente. FISO (Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional).

[2]Laboratorio de Microbiología de Cereales y Oleaginosas. INTI (Instituto Nacional de tecnología Industrial).

[3]La metodología utilizada para el Recuento de Hongos fue la descripta en el  Compendium of Methods for the Microbiological Examination of Foods APHA 4th Ed. 2001.

[4] Se utilizó la técnica de aislamiento en tres puntos en agares selectivos CYA y MEA, incubándolos de 5-7 hasta 10 días a 25ºC y 35ºC; con posterior observación de las características morfológicas de las colonias cultivadas y caracterización por macroscopía y microscopía.

[5] INTI Construcciones. (Instituto Nacional de tecnología Industrial).

[6] El ensayo de Propagación Superficial de Llama se realizó de acuerdo a la norma IRAM  11910-3:1994.

Link de Interés http://untref.edu.ar/